Cosas que hay que comprobar al comprar un motor usado

La compra de un motor usado es una empresa seria. Para minimizar todos los riesgos, hay que ponerse en contacto sólo con grandes empresas de confianza. Sólo ellas proporcionan información completa y fiable sobre el vehículo del que se extrajo el motor, el kilometraje que tenía, los errores de funcionamiento. En algunos casos, el comprador puede incluso obtener un video detallado con el motor en funcionamiento hasta que se retira del coche.

1. ¿Se ha lavado el motor?

Compruebe inmediatamente si los motores de coche está lavado. Si es así, puede ser una señal de que el vendedor esconde varios tipos de fugas de aceite por debajo de los retenes, juntas y sellos. El mero hecho de que se detecte una fuga no es algo crítico: basta con comprobar si hay alguna fuga por debajo de la culata. El resto de los “puntos débiles” se reparan fácilmente durante la instalación del motor en el coche.

Consejos: Si el motor está lavado, es más difícil evaluar su estado. El comprador corre el riesgo de detectar fugas en varios lugares en la primera puesta en marcha, lo que supondrá un gasto adicional en reparaciones. Si el vendedor dice que los codos no han sido lavados, sino que están en “estado impecable”, preste atención a las ranuras, por ejemplo, de la tapa delantera.

2. Compruebe si se ha desatornillado algún tornillo del motor

Según su estado, se puede determinar inmediatamente si el motor estuvo en estado de revisión o si estuvo en el coche durante toda su vida útil sin desmontarlo. Al desenroscar el tornillo, quedan restos de las llaves en los bordes de su cabeza.

Sin embargo, no debe rechazar la compra si, a pesar de todo, comprueba que se han realizado manipulaciones con los pernos del motor; por ejemplo, el desmontaje de la tapa de la válvula de la culata puede indicar que se ha realizado un mantenimiento, un sellado excesivo de las juntas o de los retenes de aceite.

3. Inspeccione los pernos de la tapa de válvulas de la culata

A continuación, prestamos atención a las fijaciones de la tapa delantera, y luego evaluamos el estado de los pernos de las paletas. Una buena señal será la presencia de sellador de fábrica en ellos.

Consejos: Hay que ver la situación en su conjunto. Si se encuentran marcas de llaves en la mayoría de los pernos, esto significa que el motor ha sido revisado. Es mejor rechazar una compra de este tipo.

3. Compruebe el estado del aceite del motor

Desenroscamos el tapón de llenado de aceite y lo inspeccionamos cuidadosamente. El interior debe estar libre de depósitos de carbono, coágulos de aceite o depósitos metálicos oscuros. Además, es necesario mirar dentro de la propia garganta para, si es posible, comprobar la ausencia de los mismos depósitos de carbono en las partes internas del motor. El brillo y la limpieza de las partes internas es una buena señal para el comprador: esto significa que el propietario ha hecho funcionar el motor sólo con un buen aceite de motor.

Por cierto, el aceite es uno de los principales indicadores del estado del motor.

4. Inspeccione las poleas y los engranajes

Antes de comprar un motor usado, el comprador, por supuesto, recibe información sobre el kilometraje total del coche. Esta información puede verificarse mediante un análisis cuidadoso de las poleas (si el motor está equipado con una correa de distribución) o de los engranajes (si está equipado con una transmisión por cadena).

Inspección de los engranajes

Por regla general, tanto la cadena como la correa son piezas duraderas. El kilometraje medio es de unos 60 mil kilómetros para la correa de distribución y más de 150 mil kilómetros para la cadena. Esto nos permite evaluar el desgaste de las piezas relacionadas durante la inspección de un motor usado.

Un kilometraje importante conducirá inevitablemente a la formación de los llamados “pasos” en todas las poleas. “Pasos” – un fenómeno en el que la correa “desliza” el metal durante el funcionamiento en el centro de la polea, dejando un rastro distintivo en los bordes que se asemeja a un paso.

5. Inspeccione la transmisión de la cadena

La transmisión por cadena es algo prácticamente “eterno” cuando hablamos del correcto funcionamiento del motor. Por regla general, una transmisión de distribución de este tipo sirve a un buen propietario durante casi toda la vida del coche.

Sin embargo, observamos que incluso la fiabilidad de una pieza de este tipo puede ponerse en duda si el motor ha sido operado a altas velocidades todo el tiempo. Al examinarla, debe prestar atención al estado de los engranajes: no debe haber astillas ni rozaduras en sus dientes, y la propia cadena no debe “descolgarse” entre los engranajes.

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